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La Tercera Edad También Disfruta De La Sexualidad

La edad no es impedimento para disfrutar de la intimidad con la pareja. Los cambios físicos traen muchas inquietudes, entre ellas cómo afectarán la vida sexual.

 

Pues les contamos que aún con el paso de los años la libido sigue viva, se mantienen las relaciones sexuales y pueden ser tan satisfactorias como en la juventud.

Para Olga Susana Otero A., terapeuta de pareja y familia, “la sexualidad sigue viva hasta que uno muere, pero la genitalidad (coito) pasa a un segundo lugar para muchas parejas de la tercera edad. Esta es reemplazada por la amistad, el abrazo, las caricias... eso también es sexualidad. Claro que hay parejas que siguen manteniendo su contacto íntimo. Son aquellas que llevan tanto tiempo juntas y se conocen de tal manera que aceptan las limitaciones del otro”.

Los cambios físicos propios de la edad no disminuyen el deseo de compartir las ideas y los sentimientos con la pareja, de tocar y de ser acariciados, de estar físicamente cerca y seguir manteniendo una vida sexual activa y satisfactoria.

Por eso, quizás uno de los descubrimientos más difíciles para las personas es darse cuenta de que necesitan más tiempo para sentirse sexualmente excitadas. Es un hecho normal, pero no limitante, que llega con el paso de los años.

Según el Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento (NIA) de Estados Unidos, las parejas mayores enfrentan las mismas tensiones diarias que afectan a las personas de cualquier edad, y a estas se suman las relacionadas con la edad, las enfermedades, el retiro y otros cambios en su estilo de vida. Estas preocupaciones pueden causar dificultades sexuales.

 

Por otra parte, si se tienen problemas de impotencia o alguno de los dos parece tener menos interés en el sexo, no deben suponer que para su pareja ya no tienen atractivo. Puede haber muchas causas para estas situaciones. Enfermedades, incapacidad física e incluso algunos medicamentos afectan la habilidad de tener y disfrutar el sexo.

Sin embargo, aun los problemas más graves de salud no son impedimento en la mayoría de los casos para tener una vida sexual satisfactoria.

“La sexualidad con frecuencia implica un equilibrio delicado entre los aspectos emocionales y físicos. La forma en que se siente puede afectar lo que es capaz de hacer. Por ejemplo, los hombres pueden temer que la impotencia se convierta en un problema más común a medida que van envejeciendo. Sin embargo, la excesiva preocupación por esa posibilidad puede causar estrés suficiente que le produzca impotencia. Una mujer que se preocupa por sus cambios de apariencia a medida que va envejeciendo puede pensar que su compañero ya no la encuentra atractiva. El concentrarse en la belleza física y juvenil puede interferir en su forma de disfrutar el sexo”, explican los informes del NIA.

Los médicos y terapeutas sexuales son cada vez más conscientes de la importancia del tema en personas de la tercera edad. Pregunte y aclare sus dudas sobre cómo estos cambios físicos o una enfermedad o tratamiento podría afectar su intimidad

 HONORIA MONTES 

 

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