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Envejecer con éxito

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A menudo se suele pensar que el envejecimiento es un sólo proceso y que todo el mundo envejece del mismo modo.

Además, casi siempre se asocia la vejez a enfermedad, improductividad, declinación... En este punto, cabe plantearse qué es envejecer.

Envejecer no es nada más que vivir, continuar viviendo de la misma manera que lo hemos hecho siempre, aun con los déficits que se puedan sufrir como consecuencia de un desgaste natural. Todo el mundo envejece, está claro, pero cada uno lo hace y lo experimenta de un modo diferente, porque cada persona tiene un tipo de personalidad, unos valores adquiridos y una experiencia vital única e intransferible. Dicho de otro modo, envejecer no quiere decir igualar las diferencias individuales o generalizar, sino que envejecer en cada persona es adaptarse a los cambios biológicos, psicológicos y sociales que comporta esta etapa, apoyándose en aquello que ha sido y en aquello que es, es decir, apoyándose en su modo de vida, en su historia y experiencia, en su autovaloración, etc.

Es necesario que la gente mayor se enfrente a esta nueva etapa con todo su bagaje construido a lo largo de los años vividos y posicionándose como los protagonistas de su vida y de su vejez, realizando actividades que se dejaron de hacer en el pasado porque no se tenía tiempo, descubriendo potencialidades inesperadas (como la de actores, por ejemplo), y sobretodo buscando siempre aumentar la satisfacción personal, en todos los ámbitos (intelectual, corporal, social, recreativo...). Todo esto hay que hacerlo sin dejar nunca de interactuar y de comunicarnos con el resto de personas que nos envuelven, porque los seres humanos somos seres sociales y necesitamos a lo largo de toda la vida la presencia del otro para poder ser.

Resumiendo, cuando hablamos de envejecer con éxito nos estamos refiriendo a asumir esta etapa con una actitud vital, ocupándonos de nosotros mismos e intentando preservar la autonomía siempre que se pueda, adaptándola de manera satisfactoria al tiempo que toca vivir. Para conseguir esto, es necesario asumir la etapa del envejecimiento con sus cambios y sus limitaciones, no vivir la propia vejez como una decadencia, encontrando las potencialidades que cada persona tiene para desarrollarlas y conseguir bienestar y satisfacción en lo personal y en lo social, disfrutando de una vejez llena de sentido y sabiduría.

Mònica Garcia
Psicóloga del centro